Achaca la ruina del número 20 de la plaza de España al informe de los técnicos.
El equipo de Gobierno de Calatayud reaccionó ayer tras la polémica
declaración de ruina del edificio del número 20 de la plaza de España.
En un comunicado hecho público mostró su respaldo a los informes de los
técnicos municipales y defendió "todas las decisiones que se han tomado
en las dos últimas semanas en base a estos". Además, la coalición
conformada por PSOE y PAR en la localidad zaragozana aprovechó para
negar "cualquier tipo de intereses inmobiliarios en este proceso" y
defendió que lo que ha prevalecido "en todo momento" ha sido "la
seguridad de los viandantes y de las personas que vivían en el citado
inmueble".
También el concejal delegado del área de Urbanismo, el aragonesista
José Antonio Sanmiguel,
quiso salir al paso de las críticas de la oposición en las que se
cuestionaba su actuación. Sobre todo en lo que concierne a los
intereses de un constructor italiano, que planea levantar un hotel en
el solar aledaño al número 20. En este sentido, señaló que él no había
tomado ninguna decisión referente a la declaración de ruina de este
inmueble de la plaza de España, puesto que todo había sucedido cuando
se encontraba de vacaciones. A pesar de ello, dejó claro su apoyo a
todas las medidas que se habían impulsado desde el consistorio y que
fueron adoptadas por el alcalde en funciones, Federico Llorens. "Lo más
importante de todo es que haya primado la seguridad de los ciudadanos
como así ha sido", manifestó.
Con Calatayud ya en plenas fiestas, el ayuntamiento de la
localidad confía en poder iniciar el derribo de los edificios de la
plaza de España una vez concluyan los festejos patronales. El del
número 21, que ya comenzó hace unas semanas, volverá a retomarse. Al
mismo tiempo también se iniciarán los trabajos en el 20, cuya ruina
siguen achacando los propietarios a las obras del bloque de al lado.
Pese a ello, tras firmar un acuerdo con el consistorio, asumirán los
costes de la demolición, que ascenderá a 30.000 euros. De esta forma se
zanja la polémica, aunque los seis propietarios del inmueble continúan
sin estar conformes con los informes emitidos desde el Ayuntamiento de
Calatayud.
INFORMES DE URBANISMO Desde el equipo de Gobierno, y
siguiendo los informes de los técnicos de Urbanismo, siguen manteniendo
que las grietas que aparecieron en una de las paredes del edificio del
número 20 eran estructurales y que se agrandaron en más de cinco
centímetros en apenas una semana. Pero se da la circunstancia que justo
en ese periodo de tiempo los operarios habían comenzado a derribar la
parte superior del bloque situado justo al lado, en el 21. En el bloque
solo estaban ocupados dos pisos, que fueron desocupados de forma
urgente ante el peligro de derrumbe que detectaron los expertos
municipales. Posteriormente se acordonó la plaza de España y se decidió
trasladar el chupinazo a la avenida San Juan
Periodico de Aragon
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