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El PP interviene desde las Cortes para frenar la edificación sobre las termas romanas |
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jueves, 30 de octubre de 2008 |
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La diputada del PP en las Cortes de Aragón, María Antonia Avilés, portavoz parlamentaria de este partido, ha anunciado que adoptarán iniciativas para salvar las termas romanas de Calatayud Todo ello después de que el Gobierno aragonés no pusiera objecciones a la edificación y después de que el Ayuntamiento aprovechara esa postura para dar luz verde, la semana pasada, al proyecto de construcción presentado por la promotora privada que prevé levantar un bloque de pisos en ese solar de la Plaza Ballesteros. La licencia fue aprobada la semana pasada por la Junta de Gobierno Local con el voto en contra del PP. El gobierno municipal PSOE-PAR, sin embargo, sostiene que la edificación es lo adecuado a tenor de cómo se pronunció el Gobierno aragonés. Es una postura que no comparte ni el PP ni la Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural Aragonés (Apudepa), asociación que ha calificado de «aberración» que se entierren las termas y se construya sobre ellas, ocultándolas y condenándolas al olvido, en vez de acondicionarlas y ponerlas en valor como recurso cultural de primer orden, con amplio potencial para el turismo. El gobierno municipal da el asunto por zanjado, después de haber dado luz verde a la licencia de edificación. Desde el PP, sin embargo, se considera que tanto el Gobierno aragonés como el equipo municipal de gobierno deberían rectificar de inmediato para salvar los que, hoy por hoy, son los restos arqueológicos de más valor histórico-monumental que se han encontrado en el subsuelo del casco urbano de Calatayud. Además de la dimensión y del estado de conservación que presentaban estas termas (que fueron cubiertas de tierra meses después de ser encontradas y permanecen ocultas), destaca su significado histórico. Apuntan a que en Calatayud existió una ciudad romana. Otra cosa es si coexistió con Bílbilis o si fue posterior. Las termas de Calatayud son mayores que las halladas en Bílbilis, aunque algo posteriores en el tiempo, en torno al siglo II de nuestra Era las han fechado los arqueólogos. Es un hallazgo que vuelve a reescribir la historia de la ciudad de Calatayud.
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